Un país que deja de asombrarse

El pasado viernes 14 de noviembre de 2025, nuestro socio principal Nelson Salas Stevens expresó una opinión crítica a propósito de los recientes y escandalosos hechos que vuelven a poner en duda el funcionamiento de nuestros centros penitenciarios

Señor director: 
En menos de una semana, dos hechos volvieron a desnudar la decadencia de nuestro sistema penitenciario. Trece funcionarios de Gendarmería fueron detenidos por integrar una red de tráfico de drogas, armas y municiones en el penal de Alto Hospicio. Días después, a pocos kilómetros de La Moneda, internos de Santiago Uno celebraban una fiesta con música, asado y whisky.

¿En qué momento dejamos de asombrarnos? Hoy ya no sorprende que los reos tengan celulares, armas caseras o que controlen recintos penales. Si seguimos normalizando lo inaceptable, pronto tampoco nos inquietarán situaciones como las recientemente ocurridas.

Las cárceles chilenas se han convertido gradualmente en verdadera tierra de nadie, donde rigen las leyes del más fuerte y el Estado parece un espectador atónito. Lo alarmante no es sólo el avance del crimen organiza intra muros, sino nuestra indiferencia ante ello.

Porque cuando un país deja de asombrarse ante su propio descontrol, el problema ya no está sólo en las cárceles, sino en la sociedad que las mira sin inmutarse.

Nelson Salas Stevens.
Abogado Penalista.


Diario Financiero

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