En el ejercicio de la profesión, los casos de mayor connotación pública suelen poner a prueba no solo a las instituciones, sino también nuestra capacidad de analizar el derecho con objetividad.
El pasado sábado 27 de junio, La Tercera, en su edición impresa y digital, publicó una nueva carta al director de mi autoría: «¿Conducción temeraria o críticas temerarias?».
A propósito de un caso que generó amplio debate nacional, la reflexión plantea una idea que considero fundamental: los jueces no están llamados a resolver conforme a la indignación pública, sino dentro de los márgenes que fija la ley. Cuando una decisión judicial resulta jurídicamente correcta, el debate debe centrarse en la legislación vigente y no en descalificar a quien tiene el deber de aplicarla.
Como CEO de Salas Stevens Abogados, estoy convencido de que una de nuestras responsabilidades es contribuir al debate público con argumentos técnicos, incluso cuando ello
implique sostener posiciones que no siempre coincidan con la opinión mayoritaria. El fortalecimiento del Estado de Derecho exige análisis, rigor y una discusión jurídica seria, especialmente en los casos más controvertidos.
Comparto la publicación para quienes tengan interés en conocer esa reflexión.


